jueves, 13 de noviembre de 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Como lo siente er Moe.


La corriente del río pone la sintonía de fondo, mientras un escalofrío recorre desde la primera baranda del puente hasta la última esquinita del Tardón, el asfalto del Altozano, recuerda como si fuese ayer como fue ese día en el que pisaste por primera vez este suelo trianero sobre el que quisiste caer, los balcones de la calle Pureza estallan de alegría cada vez que se cuentan entre ellos cuantas veces te han visto pasar dando luz a la oscura y fría madrugá, las lozas de San Jacinto añoran aquellos años en los que tuviste que hacer vida entre sus paredes por avatares del destino y de las obras, tu abuela Santa Ana se llena de ilusión cada vez que presiente que te va a ver llegar ante su puerta y girar para mirar al interior de la Parroquia, en tanto en cuanto los árboles de su Plazuela tiemblan nerviosos cada vez que sueñan con aquel mediodía del Viernes Santo en el que sintieron por primera vez los sones de cornetas y tambores de esos marineros que llevan siguiendo tus pasos desde principios de los 80, las túnicas nazarenas anhelan más que nada volver a ser vestidas un año más para ser recubiertas de ese aroma a incienso que certifica y sella el haber realizado la estación de Penitencia antecediendo tus pasos, Rafaé sonrie si cae en la cuenta de lo que le hacía pasar Calamar aquellos primeros años en los que era tela de revoltoso y le daba la nochecita mientras el te indicaba el camino a seguir, tu Cirineo aunque esté ya el pobre con la espalda regulá, dice que seguirá contigo todos los años que hagan falta puesto que no hay cosa que desee más hacer en su vida desde que llegó hace ya décadas a echarte el cable con el madero.
Por otro lado, cada casa del barrio, de alguna u otra manera cuenta, como llevan contando varios siglos ya, los días que faltan para que esa portentosa cruz de guía asome con su habitual brillo por la puerta de la Capilla de los Marineros diciendo a los cuatro vientos que ya está la hermandad en la calle dispuesta a inundar de ese pensamiento ancestral que dice que si nos caemos nos volvemos a levantar ese mágico intrincado de calles sevillanas, y que decir de esas generaciones y generaciones de familias que han depositado sus ilusiones en una de tus estampitas, te han ido a ver a tu capilla, te han acompañado en tus tríduos, han llorado ante tus plantas, han besado tu talón, te han pedido por los suyos y han descubierto todo lo que esconde tu mirada.
A mi Cristo de las Tres caidas en su 400 aniversario, y a todos aquellos hermanos y devotos del más bendito vecino del barrio.



Foto: Mangada del blog de Bibi
Entrada y texto integros del blog de Moe de TRIANA.

Mi Dios Caído.


Cuatrocientos años lleva
viendo Triana a su Cristo
pasar con la cruz al hombro
y cuatrocientos caído,
cuatro siglos contemplando
su rostro dulce y bendito
la mirada de sus ojos
a la altura de los míos
y su cuerpo desplomado,
manso cordero divino,
apoyándose en la piedra
y el suelo donde nacimos.
Cuatrocientos años llevan
juntos en el mismo sitio
su flaqueza y mi flaqueza,
mi dolor y su martirio
su pureza con mi carne,
el barro del que venimos
y al que vamos y el sagrario
desplomado del Santísimo.
Hay hambre y pan en su cuerpo
quebrada espiga de trigo,
lagar donde se trituran
mi hiel y su sangre, vino
derramándose en mis labios
lluvia en mi huerto marchito
llaga que cura mis llagas
amor que olvida mi olvido;
es su impotencia mi fuerza ,
mi trono su sacrificio,
su penitencia mi gloria,
mi caminar el camino
donde caigo y siempre encuentro
a Dios que cayó conmigo.
Una, dos, trescientas veces
se levanta y yo lo sigo
vuelvo a caer y ahí está
de nuevo ese Dios caído
que en el suelo de Triana
lleva más de cuatro siglos.
Miradlo es mi Dios, mi Padre
mi juez y mi rey, mi amigo;
su única fuerza el amor
y su único motivo,
lo suyo es la compasión
por todos los que caímos;
es Dios y es hombre a la vez
los dos sufriendo lo mismo
los dos con su cruz cargados
cayendo en el mismo sitio.
Cuatrocientos años lleva
este Santísimo Cristo
buscando un puente de barcas
para cruzar el abismo
que mis pecados abrieron
de la tierra al paraíso.
Miradlo y rezad al verlo,
que no os distraigan los lirios,
ni los pies que bien lo llevan
los tambores, el sonido
de las cornetas llamando
a los vencejos dormidos.
Que no os distraiga la gente
ni su emoción ni sus gritos
ni el vaho de la madrugada
ni el desgarrador quejío
de una saeta, ni el oro
del cauterio florecido
que restaña nuestras calles
con resplandores divinos
ni el corcel que es solo fuerza,
ni ese centurión altivo
que está esperando la hora
que muera para decirnos:
“Verdaderamente era
este hombre de Dios hijo”
Cuatrocientos años cuentan
lleva en Triana este Cristo
cargando su cruz al hombro
y cuatrocientos caído.
Mirad y rezad al verlo
porque es evangelio vivo,
juntos la muerte y la vida
juntos el Padre y el hijo
juntos el cielo y la tierra,
Triana son cuatro siglos
de Dios y el hombre en el suelo
al otro lado del río.


José María Rubio Rubio

lunes, 10 de noviembre de 2008

jueves, 6 de noviembre de 2008

sábado, 1 de noviembre de 2008

Emilio.


Dedicada a mi Capatáz y amigo Emilio Ceballos .